ReflexionesConstruye tu disciplina de manera divertida para que puedas ver resultados rápidos

septiembre 9, 2021by Mónica Chacín0
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Te invito a escuchar esta reflexión en mi pódcast Mónica Chacín, copywriter en
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«Quiero lograrlo, pero no sé cómo».

«Sé lo que debería hacer, pero no lo hago, procrastino, es decir, lo aplazo, lo dejo para después».

«Lo hago un día o dos y después no sigo. Me falta constancia. Y de paso, esto me hace sentir fatal, incapaz».

 

Veamos, sí, te falta constancia, pero, ante todo, te falta disciplina.

La disciplina es el conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante nos conducen a cierto resultado.

Entonces, si quieres ver resultados… construye tu disciplina.

 

Sin embargo, al escuchar la palabra normas o reglas, nuestro inconsciente lo rechaza porque lo traduce como algo impuesto. Y quizá por eso empezamos con mucho ánimo una actividad y después fallamos. No nos gusta que nos impongan nada, nos gusta ser libres.

Otra razón por la cual nos cuesta ser disciplinados es porque no estamos acostumbrados a ese nuevo hábito o actividad que estamos incorporando a nuestras vidas.

Piensa algo por un instante…

¿Se te hace complicado o difícil cepillarte los dientes todos los días? No, ¿cierto?

Y… ¿naciste sabiendo hacerlo? ¡Tampoco!

Ha sido algo que has aprendido con disciplina. Una vez aprendido se convirtió en hábito y se hizo parte de ti, de manera natural.

 

¿Te gustaría construir tu disciplina de manera divertida para que eso que hagas funcione y se convierta en un hábito de manera natural?…te cuento cómo.

 

Lo primero que tenemos que saber es que la disciplina no es algo con lo que nacemos, es un hábito o comportamiento adquirido. Y al ser adquirido es algo que debemos aprender, como cualquier conocimiento o habilidad.

Y todo aprendizaje para que sea efectivo requiere de práctica. Porque la teoría no es nada sin la práctica.

Mientras más practicamos eso que hemos aprendido, más mejoraremos.

Las reglas o normas no son un monstruo de cuatro ojos, las normas son principios que adoptamos para dirigir nuestra conducta, para realizar algo que queremos.

Las normas nos permiten seguir un lineamiento y si lo hacemos divertido nos resultará más efectivo.

 

¡Vamos a construir nuestra disciplina de manera divertida!

 

Para esto te propongo que hagamos un juego…

Sí, la vida tiene que ser fácil, feliz y abundante y jugar es algo que desde niños siempre nos ha hecho felices.

Entonces, vamos a jugar para ver nuestros sueños hechos realidad.

Te invito a buscar un lápiz o un bolígrafo y una hoja de papel, un folio, porque este será el inicio de algo grande que quieres ver realizado en tu vida y que te ha costado tanto ver resultados.

¿Ya tienes el boli y el papel? ¡Genial! Empecemos…

Lo primero, aquí vamos a construir, entonces imagina que la disciplina es un enorme edificio de lujo muy moderno, un rascacielos que al verlo construido te dará la mayor satisfacción.

No solo para ti que has sido el ingeniero/a de la obra, sino para todos los que puedan ver el ejemplo de lo que tú has sido capaz de hacer, de lograr, de construir.

Ponle nombre a tu edificio, es decir, ¿qué quieres lograr?

Ejemplo: mayores ingresos, mejorar mi salud, bajar de peso, aumentar de peso, mejorar mis relaciones con los demás, tener mayor energía, sentirme más feliz, ser la mejor versión de mí, comprarme una casa, tener mi empresa…

Estos son solo algunos ejemplos, podrías tener otros.

Ahora escríbelo.

Escribe: nombre de mi edificio…y al lado eso que quieres lograr.

Ahora pregúntate: ¿para qué quiero lograr esto?

Si has escogido que quieres tener mayores ingresos, piensa en para qué…¿para poder pagar todas tus deudas?, ¿para ayudar a alguien?, ¿para poder viajar?

O si has escogido: sentirme más feliz…piensa ¿para qué?… ¿para poder sentirte más motivado/a y tener ese impulso que te permita lograr lo que quieres?…

Como ves, todo deseo tiene una razón de ser, algo que te motiva a querer lograrlo.

Hay algo importante con este tema, si sientes que quieres lograrlo, pero te falta motivación, alegría, si sientes que todos los días son grises y no ves la salida porque una fuerza mayor te impide estar bien y una sensación de tristeza profunda te invade, pide ayuda a alguien profesional, un coach personal, terapeuta o psicólogo que te pueda brindar las herramientas que necesitas para salir adelante. Si quieres, puedes. Y pedir ayuda es de valientes. Recuerda, todas las personas fuertes hemos pedido ayuda alguna vez. Sí, me incluyo.

Bueno, seguimos, ahora que le has puesto nombre a tu edificio hay que empezar la construcción. Y esta es la parte más importante porque son las bases de ese edificio. Si los materiales son deficientes o si esas bases están mal puestas, el edificio se derrumbará en cualquier momento y no queremos eso.

Las bases de tu edificio son tus objetivos, por eso tienen que estar perfectamente definidos

 

Los materiales son las ganas que le pones a esa construcción, tu empeño y DISCIPLINA, esto es parte de la estrategia, es decir “el cómo”

Vamos a establecer esas bases, los objetivos.

¿Cómo establecer un objetivo?

Todo objetivo debe ser inteligente o SMART

SMART es una palabra en inglés cuyas siglas nos indican qué características debe tener un objetivo para que sea efectivo.

 

S de Specific (específicos)

M de Measurable (medibles)

A de Attainable (alcanzables)

R de Relevant (relevantes)

T de Time-bound (con una fecha límite)

 

Entonces, un objetivo debe ser específico, medible, alcanzable, relevante y debe tener una fecha límite, un plazo.

 

 

Significado de las siglas SMART

 

Específico: la meta debe mostrar claramente qué quiero. Ejemplo: si dices «quiero tener mayores ingresos» o «quiero tener mucho dinero», no me estás diciendo cuánto es más para ti o qué significa mucho para ti, pueden ser 5 euros o 1000 euros o más.

Entonces, mejor decir «quiero tener ingresos de “X” » y especificar el importe.

Medible: esto quiere decir cuantificable en números. Si hablamos de cantidades es fácil cuantificar. ¿Cuánto es mucho?… y escribimos el número. Todas las metas pueden ser medibles. Ejemplo, quiero que me conozcan en mi sector…¿cómo medimos esto? ¿cómo se cuantifica?

Pregúntate, ¿qué significa eso para ti? Ser conocido en tu sector gracias al producto o servicio que ofreces podría ser que te contacten cinco clientes nuevos cada día.

Alcanzable: tu objetivo debe ser ambicioso, pero también alcanzable, entonces, si quieres que te conozcan en tu sector y actualmente te contactan en promedio tres clientes nuevos al mes, puede parecer un reto inalcanzable establecer que te contacten cinco clientes nuevos cada día. Es mejor ir dando pequeños pasos cada día para lograrlo. Ejemplo: quiero que me contacten dos clientes nuevos a la semana, es decir, ocho clientes nuevos al mes, estarías casi triplicando la cantidad de contactos que actualmente recibes.

Realista o relevante: esto va muy relacionado con lo alcanzable del objetivo. Si dices que quieres facturar 100.000 euros el día de mañana y actualmente no tienes los clientes suficientes para lograrlo, sería irreal. Mejor sería decir: quiero facturar 100.000 euros en el transcurso de un año, es algo que si te lo propones puede ser real.

Fecha límite: una meta siempre debe tener un plazo. ¿Cuándo quieres lograrlo? Dentro de un año, en los próximos 15 días, etc.

 

Escribe tu objetivo o los objetivos que deseas lograr según estos lineamientos SMART

 

Ahora que ya tenemos las bases para construir tu edificio, utilizaremos los mejores materiales, es decir, le pondremos ganas, empeño y DISCIPLINA, pensaremos en las estrategias, en el “cómo” lo lograremos.

Cualquier estrategia que definas también tiene que ser cuantificable y debes ser constante.

Ejemplo, no puedo pretender que me contacten dos clientes nuevos a la semana si todo el día me la paso navegando en las redes sociales, sin establecer ningún tipo de interacción con otros perfiles ni ejercer acciones de marketing enfocadas al logro de ese objetivo.

O…no puedo pretender ganar cinco kilos de masa muscular en el transcurso de un mes si solo voy al gimnasio un día a la semana y no me alimento bien.

 

¿Quieres saber cuál es el secreto que te llevará a ver ese edificio llamado DISCIPLINA construido?

 

Son dos secretos.

Secreto número 1

 

Imagina que ya has logrado tu meta, construir tu edificio, cierra los ojos …¿qué sientes? Felicidad, gratitud, orgullo, …¿inmensa alegría? Permanece en ese sentimiento, conéctate con esa emoción.

Ahora, ¿a quién sería la primera persona que le contarías este logro que has tenido?

Imagina cómo se lo contarías, con los ojos cerrados visualiza la escena, tu emoción y la alegría de esa otra persona que te escucha y te ve tan feliz.

Abre tus ojos y siente que ese objetivo ya es un hecho y agradece.

Conéctate con esa emoción cada día al realizar la construcción de tu edificio.

 

Secreto número 2

 

Lo que sea que quieras lograr debes hacerlo de manera repetida todos los días durante 21 días seguidos como mínimo. Y preferiblemente a la misma hora.

Estudios científicos han demostrado que para cambiar un hábito es necesario repetirlo durante mucho tiempo y 21 días son los necesarios para integrar ese hábito en ti, luego, para que forme parte de tu día a día (así como el hábito de cepillarnos los dientes) es necesario repetir esa actividad durante un año entero. Todos los días a una hora determinada y definida.

Recuerda: todos podemos cambiar o mejorar si así lo queremos y no importa cuánto tardemos, siempre es posible comenzar de nuevo para enderezar nuestro camino, para hacerlo cada vez mejor por nosotros y por los demás.

¡No te falles! Cada vez que vayas a realizar esa actividad a esa misma hora cada día, siéntete orgulloso/a de haber cumplido contigo y míralo como un acto de amor propio que te está llevando a ver tu edificio majestuoso hecho realidad ante tus ojos.

 

Por cierto, ¿eres de rutinas o más de lo que surja?

 

Cuando trabajamos de manera autónoma somos nuestros propios jefes y dependiendo del tipo de personalidad que tengamos seremos más de rutinas o de lo que surja.

Las rutinas te permiten ser disciplinado, pero podrían llegar a aburrirte si no estás del todo motivado.

Vivir según lo que surja te permite sentir mayor libertad, pero podría llegar a provocar un caos porque no hay ni organización y podría llegar a hacerte perder mucho tiempo y esfuerzo.

¿Cuál es la clave? Equilibrio

Así es como el agua que fluye en la fuente, constante, en orden y sin presiones, en equilibrio.

Evalúa cómo eres más productivo y adáptate a lo que surja teniendo siempre prevista toda tu rutina diaria y cúmplela con constancia y disciplina.

Que si un día se alarga una reunión con un cliente, no pasa nada, nos adaptamos a eso que surja, eso sí, sin perder nuestra organización y sin dejar de cumplir con lo importante.

Aprende a dar prioridad a los aspectos más relevantes, aquellos que no pueden esperar.

 

Recuerda también que el primer paso para lograr un cambio es: quererlo

 

En el momento en el que sentimos la necesidad y el deseo de cambiar algo en nuestras vidas es cuando empieza el verdadero cambio.

Si eres consciente de que algo no le hace bien a tu vida y sientes la necesidad de vivir de manera diferente, ¡no lo pienses ni un segundo más!, sigue adelante con ese cambio que te llevará a lograr esa nueva versión de ti.

Repito, todo es cuestión de equilibrio. Llevar una vida equilibrada con hábitos y costumbres saludables te permitirá tener un estilo de vida que te impulsará a lograr todo lo que te propongas.

Tener disciplina no se trata de tener rutinas y hábitos estrictos y agobiantes, se trata de equilibrar todo lo que hagas para tu propio beneficio y el de los que te rodean.

Si tienes algún hábito que sabes que no te hace bien, por ejemplo, la costumbre de no hacer ejercicios invierte un poco de tiempo en ti y empieza poco a poco con una rutina que te ayude a salir de tu zona de confort, con el objetivo de mejorar siempre.

Sé que podrás lograr todo lo que te propongas y cuando empieces a ver los cambios positivos te animarás aún más y no habrá nada que te impida hacer pequeñas cosas cada día para construir tu edificio. Verás como cada día también te resultará más fácil lograr tus sueños.

Puedes construir todos los edificios que quieras. Y así ayudar a otros para que puedan construir el suyo.

¿Te gusta la idea? Prémiate todos los días cuando hayas podido colocar un bloque más para ver tu edificio construido.

El mejor premio es poder mirarte al espejo agradecer y sonreír, sintiendo el bienestar de sentirte capaz, reconociendo cuánto has avanzado al ver esos cambios positivos en ti y en tu entorno.

Espero que te haya gustado este nuevo episodio y, sobre todo, que te resulte útil para ayudarte a construir tu disciplina de manera divertida.

Compártelo con otros emprendedores para que también puedan divertirse creando y construyendo sus edificios.

Nos vemos en un próximo episodio de este podcast donde no solo hablo yo, sino tú también porque habla la voz de tu alma.

Escucha y siente tu voz interior. Sentir es la clave para conectar razón y emoción, para encontrar la motivación y no fallarte nunca. Para comprender que la disciplina es un acto de amor propio.

¿También lo crees así?

¡Feliz jueves querido/a amigo/a emprendedor/a!

 

 

 

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