Reflexiones¿Quieres ser un emprendedor solidario?

julio 26, 2020by Mónica Chacín0
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Ser un emprendedor solidario significa no solo pensar en tu propio beneficio, sino también en el de los demás.

Un emprendedor solidario destina una parte de sus ingresos para apoyar causas sociales.

Ayudar a los más vulnerables es necesario para mejorar la sociedad y el planeta en general.

Puedes colaborar de distintas maneras, no solamente económica, por ejemplo, dedicando tu tiempo a alguien que lo necesite, ofreciendo asesoría gratuita, aportando valor para cambiar y mejorar la vida de otros.

 

La fórmula secreta para vivir en abundancia

 

Dar para seguir recibiendo más, es como una fórmula secreta para vivir en abundancia.

Cuando damos algo de manera desinteresada el universo nos lo devuelve en abundancia plena.

Devolver a la sociedad un poco de todo lo que recibimos es parte de esa gratitud que como seres humanos debemos tener para poder ser cada día más felices.

 

Da y aporta valor a la sociedad

 

Cuando aportas valor para mejorar la vida de otros, recibes a cambio numerosos beneficios que te brindan satisfacción y se traducen en éxito personal y profesional.

Existen diversas fundaciones y organizaciones sin fines de lucro a través de las cuales puedes colaborar y contribuir para hacer de este, un mundo mejor.

 

Obras sociales hay muchas, escoge una con la que te sientas identificado(a)

 

En la República Democrática del Congo (uno de los países más pobres del planeta) y específicamente en Mbuyi Mayi, podemos encontrar la obra social de la Casa Escuela Don Bosco, dirigida por el padre Mario Pérez, sacerdote salesiano, quién tiene más de 30 años viviendo en el Congo como misionero.

La obra social de la Casa Escuela Don Bosco en Mbuyi Mayi, es un proyecto educativo que busca reconstruir vidas y proporcionar un ambiente que se parezca a una familia a gran cantidad de niños huérfanos, maltratados y acusados de brujos, eso es algo esencial para sanar las heridas, ayudarles a crear confianza y seguridad en sí mismos, fortalecer la personalidad, orientarlos positivamente en la vida y educarlos para que puedan tener una profesion que luego, al crecer, les permita vivir dignamente.

Las estadísticas dicen que, en la República Democrática del Congo, 78 % de la población tiene menos de 24 años y 51 % son menores de 16 años.

 

Los niños que sobreviven en la calle o en la explotación de minas de diamantes, pueden ser más de 30.000 sin contar los que huyen a las grandes ciudades por ser acusados de brujos y la edad promedio de las niñas es de 10 años.

Así mismo, una media de 6 niños mueren cada día sepultados en las galerias o por violencia, muchos desaparecen a causa del comercio sexual, tráfico de órganos y otros son obligados a realizar trabajos forzados.

El 80% de los niños son obligados a huir de sus hogares y una vez acusados de brujos, si logran salvarse de los maltratos, no podrán regresar a su familia porque cualquiera estaría autorizado para hacerles daño.

Es una situación realmente difícil, tampoco pueden sobrevivir trabajando o pidiendo limosnas, pues son considerados culpables de las enfermedades, de las catástrofes naturales, de accidentes, de la falta de trabajo, de las malas relaciones en familia, de todas las crisis y de la mala suerte.

Son muchos los niños(as) que al huir mueren en el camino o sufren accidentes, son mutilados o violados. Por lo general deben transitar más de 1000 km a pie, escondiéndose en los caminos o en los trenes.

La mayoría son huérfanos de ambos padres, otros han sido abandonados al nacer y otros no han conocido a su padre, los pocos que tienen a la madre aún viva no son aceptados por los padrastros y en general, todos son acusados de brujos.

 

La buena noticia es que siendo emprendedores solidarios podemos ayudar a mejorar vidas

 

En la Casa Escuela Don Bosco en Mbyi Mayi, las necesidades de los menores son muchas y los misioneros salesianos hacen lo mejor que pueden con los pocos recursos que tienen.  Más de 150 menores viven en la casa hogar y se les brinda cobijo, alimentación, atención sanitaria y lo más importante, amor, dignidad y educación.

Las necesidades básicas de la obra social Casa Escuela Don Bosco en Mbuyi Mayi son diversas, sin embargo, las más importantes son : poder garantizar el derecho a la comida y el agua, a la atención sanitaria, el alojamiento, el vestido y la educación.

Si deseas colaborar con esta maravillosa obra social, puedes hacerlo a través de la Fundación África Directo, una ONG humanitaria de ayuda al desarrollo carente de vínculos políticos o religiosos, integrada por numerosos voluntarios que aportan conocimientos, dedicación y medios económicos. Gracias a esto logran que el 100 % de lo recaudado se destine a los proyectos, es decir, el 100 % de lo que das, llega íntegro a su destino.

Desde que conocí a la ONG África Directo en el año 2013, esto es lo que más me ha gustado, la forma tan altruista, organizada y transparente que tienen para trabajar y he podido constatarlo porque he seguido de cerca todas las actividades que realizan y también porque el director de la Casa Escuela Don Bosco, el padre Mario Pérez (que también es mi tío), así lo confirma.

Por esta razón, he querido formar parte de los emprendedores solidarios y aportar mi granito de arena a este bonito proyecto, donando 1 € de los ingresos obtenidos con la venta de cada libro de Serendipia de sueños.

En el siguiente artículo, puedes ver cómo la Fundación África Directo ha podido dar solución a una de las necesidades que tenía la Casa Escuela Don Bosco en Mbuyi Mayi en el año 2016

 

El voluntariado es una gran opción para un emprendedor solidario

 

También puedes colaborar prestando un servicio de voluntariado.

Son muchas las historias de emprendedores solidarios que han participado en distintos tipos de voluntariado y luego relatan que esa experiencia les ha cambiado la vida para siempre.

Contribuir a mejorar la vida de otros hace que nuestra vida también cambie y se enriquezca con las experiencias y vivencias.

 

Historias de voluntariado que cambian vidas

 

Quiero contarte la historia de Lisbeth y su voluntariado en la Casa Escuela Don Bosco en Mbuyi Mayi.

David había sido abandonado al nacer, su madre dejó al pequeño entre unos arbustos y huyó.

Unos niños lo encontraron al escucharlo llorar y lo llevaron a la policía. Nadie sabía muy bien qué hacer y una señora decidió cuidarlo unos días, pero no podía hacerse cargo del bebé.

Los vecinos recolectaron dinero para llevarle al Tribunal de Menores y allí decidieron que el mejor lugar para el niño sería en la obra del padre Mario, en la Casa Escuela Don Bosco.

Cuando el niño llegó a la obra a Lisbeth le tocó recibirle, tenía ya unos meses como voluntaria allí.

Todos pensaron que el niño no pasaría de la primera noche, pero lo consiguió.

Poco a poco se recuperó y un día la asistente social viendo la manera tan especial en la que Lisbeth y David se miraban, le ha propuesto a ella la posibilidad de adoptarlo.

Lisbeth no lo dudó y en nueve meses se convirtió en la mamá de David y desde ese entonces vive en la República Democrática del Congo.

«Tener una experiencia de voluntariado te cambia la vida para siempre. Los voluntarios se marchan con más de lo que dan. En mi caso, encontré mi mejor regalo: David». , afirma Lisbeth.

A mí me encantan las historias con finales felices (y más si son historias de la vida real), ¿y a ti?

Cuéntame si te gusta la idea de poder ser un emprendedor solidario.

Si deseas mayor información acerca de este proyecto puedes contactarme o directamente a África Directo.

 

¡Feliz día querido(a) amigo(a) emprendedor(a) y que el sol ilumine tu día hoy!

 

 

 

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Monica Chacin

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